Pinturas

Artista española Rosana Largo Rodríguez crea pinturas surrealistas contemporáneas inspiradas en técnicas clásicas.

Sus inclinaciones artísticas comienzan con el realismo y la imaginación, ya que incorpora una variedad de técnicas y materiales para crear elementos visuales atractivos y suavidad cromática. La cualidad láurica en la textura de sus piezas se logra mediante el uso de aceite de oliva para un acabado superficial sedoso y casi inocente.

En sus obras, las figuras emergen de un fondo oscuro o de un solo color en la escena fantástica que presenta al espectador. Delicado y provocador, Rosana dispone una variedad de formas, símbolos y objetos que, a medida que emergen de un fondo oscuro, en conjunto crean un diálogo.

A menudo presenta simbolismo oculto y críticas ocultas de la vida y la cultura actuales. Las obras de Rosana son elogiadas por su gran profusión de detalles que crean fuertes narrativas visuales; desde su delicado manejo del color y la textura hasta su sofisticado detalle en el vestuario, la iluminación y la expresión.

En 2019, Rosana Largo recibió el Premio Internacional Michelangelo en Roma, uno de los premios de arte más prestigiosos que se han recibido.

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Selección de mis pinturas

A la hora de establecer un estilo que defina la obra de Rosana,  se nos antoja una empresa difícil porque en el siguiente cuadro que realiza aparecen innovaciones que obedecen a una continua investigación sobre efectos cromáticos texturas o inmersiones en técnicas del pasado recuperadas puntualmente por ella. 

No es complicado, sin embargo, establecer unas líneas básicas definitorias. En la mayor parte de sus obras, al realismo y al hiperrealismo se incorporan elementos simbólicos para trasmitir mensajes de índole social o filosófica. El detallismo es una característica que de manera universal integran sus creaciones; así mismo es frecuente escuchar frases de admiración dedicadas a la viveza de los ojos que representa. Pocas personas transmiten como Rosana los diferentes estados de ánimo a través de la mirada. Un brillo en un punto determinado o una imperceptible pincelada con un extrafino en el iris o la pupila, hacen que se nos muestre el alma del individuo como si realmente estuviésemos en una interlocución.

Asume la tradición clásica de los Tiziano, Caravaggio etc., pero no se queda ahí. No por ancestral deja de valorar la preparación de un fresco, pero al mismo tiempo instala en su obra los conflictos –júbilos, deseos etc, −  personales y colectivos; pero con frecuencia partiendo de un pasado que se sitúa entre los siglos XVII y XVIII. Se recrea en las Meninas y recupera la técnica para usar parcialmente de ella en el entramado de su obra, en donde se advierten también trampantojos y otras modalidades de ilusión óptica; en definitiva de los maestros del pasado se proyecta hacia un futuro con nuevas aportaciones estilísticas y temáticas.

Busca la perfección en la definición. No cree en la improvisación ni en los relatos interpretativos construidos después de que la mancha de pintura caiga en un rincón del cuadro de forma aleatoria. Valora, por tanto, la investigación y la honestidad que, como en cualquier campo de la vida, en este también son necesarias.         

“Se puede considerar surrealismo lo que hago”, comenta la artista, “desde el arte figurativo, a veces hiperreal”. Siempre con la imaginación de fondo, describe sueños.

Además de su inmersión con lápices y pinceles, explora el mundo del cuento desde la ciencia, creando piezas dinámicas para exposiciones, combinando pintura, escultura e ingeniería.

Su particular forma de reinterpretar los cuentos y el arte contemporáneo que podemos contemplar en algunos de sus cuadros, le está reportando un gran reconocimiento internacional; ha participado en exposiciones en Nueva York, Lisboa, Miami, Madrid, Dubái, Roma o en el museo Louvre en París y ha recibido galardones como el premio internacional Michelangelo de Pintura, en Roma; el Premio Da Vinci, en Florencia; el Premio Giotto, en Portugal; el Premio Dante Alighieri, en Padua; o el premio Ciudad de Nueva York.

“Los cuentos infantiles son ricos en fantasía, valores, folclore y ciencia así que una lectura atenta permite hallar nociones científicas que pueden ser explicadas desde una instalación artística; el ejemplo se puede ver en este Museo de los Cuentos y la Ciencia, que inauguramos hoy en este pueblo de artistas por antonomasia, Paredes de Nava, a quien agradezco la calurosa acogida de mi obra,” dice la artista.